viernes, 15 de abril de 2011

El fin del mundo


Hoy quisiera comentarles de un tema en especial que en verdad nos debería preocupar a todos. La destrucción de nuestro planeta es algo que no nos lo deberíamos tomar a la ligera. Podrán pensar ¿Qué me importa a mí? o ¿Yo que tengo que ver en esto? Desgraciadamente mucho, estamos ya involucrados. La gente hoy en día es muy inconsciente y está creando daños severos a la capa de Ozono, a los bosques y con ello a los seres vivos como plantas y animales e inclusive a nosotros. Sepan que con gente me refiero a tus padres, amigos, vecinos, tú o yo… a todas las personas que nos rodean. Y es que todos estamos empeorando nuestra situación actual.  Contribuimos diariamente a ensuciar el medio ambiente.
Al ver un envase de cualquier producto es fácil pensar que no tiene ninguna relevancia, que no nos afectará en lo absoluto. Deberían saber que eso no es verdad. Si cada producto tarda mucho tiempo es destruirse ¿Cuántos no contaminarán el medio ambiente? Botellas, plásticos, metal, ropa vieja inservible, papel, etc. Si se sigue tirando sus desechos y contaminando el agua, aire y suelo con desechos, llega un momento en que el planeta dice ¡basta! Pero es la verdad: No podemos continuar así. Algún día no quedará agua para actividades cotidianas como para recreación, agricultura, ganadería  o para lo más importante, agua para beber. ¿Cuál fin del mundo en el 2012? Somos nosotros los que estamos provocando ese final, la destrucción de la Tierra. El ser humano la única especie que se procura la autodestrucción. Sólo el hombre puede hacerlo.
Solía creer que con el paso de los años esto se resolvería solo, que se hallaría una solución mágica para esta situación pero hoy veo que las cosas no son así porque la respuesta no llegará fácilmente a mí, a tí: nosotros tendremos que conseguirla por nuestra cuenta.
Si nosotros no lo hacemos, ¿entonces quién? Porque es muy fácil cerrar los ojos y fingir que esto no está pasando cuando en realidad lo que se hace es permitir a los daños agravarse, dejar que las personas continúen con la misma antipatía tal cual como lo están haciendo. 
Nosotros no somos como los demás, nosotros podemos cambiar las cosas. Y no se necesita hacer todo un movimiento mundial para lograr este objetivo. Si cada quien se pusiera a pensar en todo lo que hacen mal, en todo lo que están dañando al planeta, podrían reducir las cifras, podrían cambiar las cosas.


Es cierto que la educación está en casa. Es por eso mismo que el cambio debe ser ahora. Hoy somos hijos pero algún día seremos padres. Me gustaría poder llegar a ser un buen ejemplo para mi familia. Hace falta valor hoy en día. Una vez pude apreciar cómo estaban talando cientos de árboles para la industria en una comunidad indígena. Luego, me puse a pensar qué fue de esa comunidad, porque supe después que allí tenían recursos de todo tipo.
Pero no hace falta irnos a otro estado para apreciar los daños al planeta, pues con tan sólo hay que ponernos a recordar el daño irreversible que tiene el Lerma. Más contaminado no puede estar, es una zona muerta que además nos está envenenado. Todos a pensar qué es lo que están haciendo, por dónde podrían comenzar. La conciencia y el arrepentimiento es lo que nos ayudará a empezar de nuevo.
Los invito a disminuir este impacto porque aunque seamos jóvenes, no significa que seamos inútiles. Yo estoy dispuesta a ayudar al medio ambiente y sé que hay muchas personas que piensan como yo y que juntos podemos hacer un mundo mejor.
Ojalá entiendan este mensaje di a conocer: podemos unirnos a esta causa y ayudar en algo. Los daños ya están hechos. No se equivoquen más por favor.