viernes, 2 de diciembre de 2011

Hoy finalmente...

Había escuchado una vez que la felicidad era como una mariposa... cuanto más la persigas, más lejos se va. Pero cuando te quedas quieto y esperas, viene y se posa en tí. Hasta apenas pude vivir eso. Lo entendía, perfectamente, pero no lo sentía.
Hoy, después de mucho tiempo estoy tranquila. Sí, tranquila. Ya no me mortifico por cosas absurdas del pasado: que el peso, que la belleza, que la inteligencia, que el dinero y los amores. No, esas cosas van y vienen.
Hoy estuve disfrutando del día con las cosas más mínimas que, me hicieron feliz.
Andrea... dónde estuviste? Porque los torturaste por tanto tiempo?.  Si yo no era feliz, los dañaba interiormente día tras día. Perdónenme por favor.No fue mi culpa, no lo fue. Estaba cegada, ilusionada, deprimida y devastada. Las cosas iban mal y yo las hacía peor. Cargaba una culpa que yo jamás tuve. Me hizo la vida imposible, al igual que esa voz interior. Me criticaba, me odiaba y me hacía sentir terrible con cada acción que hacía. Finalmente se ha callado, estoy feliz. Las cosas que tengo son mías, las que no pues no. Lucharé para alcanzarlas. Tarde o temprano. Pero mi felicidad no se centrará en eso. Vivir el momento, gozarlo y estar ahí compartiendo momentos con familia y amigos. Eso es lo que en verdad importa.